El reloj de Hormuz: energía cara y aranceles recargados



Brent ronda los 112 dólares. El estrecho de Hormuz sigue bajo amenaza. Y la guerra comercial de Trump está siendo reconstruida con una base legal más sólida después de que el Tribunal Supremo tumbara los aranceles IEEPA en febrero. Dos shocks simultáneos, ambos en escalada.
Tesis: la guerra de Irán y la restructuración arancelaria vía Sección 301 son el doble golpe que define la macro del segundo trimestre de 2026.
1) El reloj de Hormuz: dos semanas para evitar el daño estructural
El crudo subió casi 9% la semana pasada. Brent alcanzó un pico de 126 dólares el 8 de marzo cuando Irán cerró el estrecho, cortando el 20% del suministro global de petróleo y volúmenes significativos de GNL. Desde entonces ha cedido hasta el entorno de 111-112 dólares, con WTI en torno a 99.
El motivo de la corrección: el mercado sigue descontando una resolución rápida. Señales diplomáticas de Washington y el levantamiento parcial de sanciones han dado un respiro puntual. Pero los analistas consultados por CNBC son directos: si Hormuz sigue comprometido dos semanas más, el daño deja de ser temporal. Los costes de transporte marítimo alternativo, los seguros y el desvío de rutas se vuelven estructurales. La IEA calificó esta situación como "el mayor desafío de seguridad energética de la historia".
2) Sección 301: la guerra comercial se reinicia desde cero
El 20 de febrero, el Tribunal Supremo anuló el uso de IEEPA para imponer aranceles. El fallo fue 6-3. La respuesta de Trump llegó el mismo día: aranceles globales del 10% bajo la Sección 122 del Acta de Comercio de 1974 (válidos 150 días). Y al día siguiente, la USTR anunció investigaciones bajo la Sección 301 contra más de 60 países, incluyendo China, México, Vietnam, la UE, Japón y Taiwán.
La diferencia con IEEPA es crucial: la Sección 301 no tiene techo de tasas ni límite temporal. Las investigaciones tardan entre 12 y 18 meses, pero el historial de la primera administración Trump demuestra que ese tiempo se usa para construir un caso sólido —y luego se aplican tasas agresivas. El arancel efectivo promedio ya alcanzó el 7,7% en 2025, el nivel más alto desde 1947. El próximo suelo arancelario se queda alto.
3) China en la encrucijada: deflación más shock energético
China lleva meses en espiral deflacionaria: capacidad excesiva, demanda doméstica débil, precios a la producción en negativo. Ahora, el conflicto en Irán introduce una variable nueva: energía cara importada. Reuters lo llama la posibilidad de convertir la deflación china en "mala inflación" — costes que suben por el canal energético mientras el consumo sigue deprimido.
Es el peor escenario posible para Pekín: no puede estimular demasiado (riesgo de inflación externa) ni puede ignorar el shock (daño a la industria). Y encima, los aranceles Sección 301 que se avecinan amenazan su principal válvula de escape: las exportaciones.
Implicaciones
- El petróleo no vuelve a 70 dólares este año. Incluso si Hormuz se reabre, la prima geopolítica se instala. Los mercados reprician el riesgo de suministro a largo plazo.
- La incertidumbre arancelaria se extiende 12-18 meses. Las investigaciones de la Sección 301 no se resuelven rápido. Las empresas no pueden planificar cadenas de suministro sin saber la tasa final.
- El BCE tiene poco margen. Mantuvo tipos la semana pasada, pero su propio escenario base ya asume inflación en el 2,6% para 2026. Bajar tipos agrava la inflación; subirlos agrava la desaceleración.
- S&P Global recorta previsiones de crecimiento global. El riesgo no es recesión profunda, pero sí crecimiento cercano a cero en Europa y bajo en EE. UU.
Cierre: dos shocks, un reloj. El mercado sigue apostando a que Hormuz se resuelve y la Sección 301 se negocia. Puede que tenga razón. Pero si se equivoca en cualquiera de los dos frentes, el coste del error no será simétrico.