Un año del Día de la Liberación



El 2 de abril de 2025, Trump subió al escenario de la Casa Blanca con un cartel de "Día de la Liberación" y anunció el fin de la explotación comercial de América. Aranceles recíprocos universales del 10%, diferenciales de hasta el 125% sobre China, todo amparado en la IEEPA. Un año después, el Tribunal Supremo los declaró inconstitucionales, el déficit comercial creció y los consumidores pusieron el dinero.
Tesis: la revolución arancelaria de Trump fracasó en todos sus objetivos declarados, pero las fracturas que abrió en el orden comercial multilateral y en el dominio del dólar son reales, acumulativas y difíciles de revertir.
1. Los números: el experimento falló sus propias métricas
En febrero de 2026, el Tribunal Supremo declaró ilegales los aranceles IEEPA — la primera vez que se usaba esa ley de emergencia para imponer aranceles en la historia estadounidense. El golpe contable es enorme: en 2025, las aduanas recaudaron 264.000 millones de dólares (frente a 79.000 millones en 2024). Gran parte tendrá que devolverse.
El arancel efectivo promedio subió al 7,7% — máximo desde 1947. El coste real para los consumidores: +2% en bienes de consumo, unos 1.000 dólares por hogar. Noventa y cinco de cada cien dólares de arancel se trasladaron a precios finales. La manufactura, en lugar de renacer, perdió 100.000 empleos. El déficit comercial — el objetivo político central — creció.
2. La OMC: daño estructural sin árbitro
Esta semana, las negociaciones de la OMC terminaron en punto muerto después de que Brasil bloqueara una propuesta estadounidense. No es un incidente aislado: es el patrón. El organismo multilateral de comercio construido entre 1944 y 1995 no tiene mecanismo de recuperación cuando la potencia ancla lo abandona activamente.
El libre comercio regulado por reglas internacionales fue una arquitectura deliberada de posguerra. No se reconstruye por inercia.
3. La grieta más profunda: el petrodólar bajo presión
El análisis más relevante de esta semana llega de Deutsche Bank: la guerra de EE. UU. contra Irán está exponiendo grietas en el sistema petrodólar. El acuerdo de 1974 con Arabia Saudí — petróleo en dólares a cambio de seguridad americana en el Golfo — funciona mientras EE. UU. pueda mantener abierto el Estrecho de Ormuz. Irán todavía puede cerrarlo selectivamente, y algunos países ya negocian el paso pagando en yuanes.
Arabia Saudí se sumó al proyecto mBridge, la iniciativa de moneda digital de banco central liderada por China. Las sanciones a Rusia e Irán normalizaron el comercio de energía en divisas alternativas. El propio Deutsche Bank lo resume así: "El mundo ahorra en dólares en gran parte porque paga en dólares." Si esa cadena se rompe, el privilegio exorbitante del dólar pierde su base estructural.
Implicaciones
Caos de devoluciones: reembolsar 264.000 millones en aranceles declarados ilegales es un proceso sin precedentes. Las empresas afectadas esperarán meses, posiblemente años, con incertidumbre contable en el ínterin.
China gana por abandono: el Financial Times publicó esta semana "Un plan para el liderazgo global chino: la oportunidad es de Beijing." No es propaganda — es el mercado tomando nota del vacío que EE. UU. dejó en la gobernanza comercial global.
El dólar como depósito de valor depende del dólar como divisa de seguridad: esa es la apuesta macro central del próximo ciclo. Mientras la proyección de poder americano en el Golfo sea cuestionable, el petroyuan tiene viento a favor.
Cierre
Un año después, "Liberation Day" liberó algo — solo que no lo que prometió. Liberó espacio para que otros llenaran el vacío. Y ese espacio, una vez ocupado, no se recupera con un decreto.